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Juan Carlos Yepes Ocampo es profesor de la U. de Caldas y fue consejero del CESU en dos periodos, cuando la entonces ministra María Fernanda Campo y la viceministra Patricia Martínez impulsaron la propuesta de política pública "Acuerdo por lo Superior 2034 - Propuesta de Política Pública para la excelencia de la Educación Superior en Colombia en el escenario de la paz", que plantea 10 grandes temas de orientación política, entre ellos el de Ciencia y Tecnología.
 
Para Yepes, este mismo gobierno que acogió el Acuerdo, lo "echó al olvido", y con ello propuestas como las de "proponer que el porcentaje del PIB asignado a las actividades de investigación, ciencia, tecnología e innovación social sea de por lo menos el 1 en el mediano plazo".
 
La siguiente es la comunicación del también secretario Ad hoc de la Asamblea de Representantes Profesorales a Consejos Superiores de Universidades Públicas ARPUP:
 
Respetados(as) Consejeros(as):
 
La semana pasada, el 24 de agosto de 2017 para ser más preciso, fui sorprendido gratamente con la movilización política efectuada por sectores de la Educación superior que, tradicionalmente, no hacen parte de este tipo de expresiones en defensa de derechos y bienes públicos. Diversidad de actores, relacionados con la Educación superior y la investigación científica, se dieron cita en diferentes sitios de las principales ciudades del país para participar de un “PLANTÓN” por presupuesto para ciencia y tecnología. Los denominados “Plantones” aluden la forma en que un grupo de personas permanecen de pie, fijos en una misma parte por mucho tiempo, con el fin de manifestar públicamente el inconformismo con decisiones o medidas adoptadas por quienes tienen las riendas de un asunto en particular. Este tipo de expresiones, desde el imaginario colectivo, siempre ha estado impulsado por sectores progresistas de la sociedad, generalmente trabajadores, sindicalistas e integrantes de los denominados grupos sociales de base, quienes recurrentemente salen a las calles a ejercer el derecho constitucional a la protesta, para reivindicar lo que consideran hace parte fundamental de la dignidad humana en un Estado como el colombiano, que dice ser Democrático y de Derecho.
 
Lo que aparece como algo poco común es que directivos de cuerpos colegiados, rectores, vicerrectores, decanos, jefes de centros e institutos de investigación, académicos e investigadores de diferentes áreas de las ciencias, la tecnología y la innovación, que nunca o casi nunca se “untan de pueblo”, salgan a la calle a hacer parte de manifestaciones como éstas (Plantones), y que públicamente intervengan para hacer conocer su pensamiento respecto a hechos que atentan contra los esfuerzos por avanzar en procesos orientados a la generación de conocimiento científico. Los ciudadanos pudieron conocer de primera mano en la Torre del Cable de Manizales, en la Plaza de Bolívar de Armenia, en la Plaza García Rovira de Bucaramanga, en la Plazoleta de La Alpujarra en Medellín, en la Biblioteca departamental Manzana del Saber en Cali, y en la Plaza de Bolívar en Bogotá, entre otros tantos lugares del país, la situación crítica por la que atraviesa Colciencias, Departamento Administrativo de Ciencia Tecnología e Innovación encargado de promover políticas públicas en el área. Específicamente, se denunció el recorte del 42% del presupuesto para este Departamento que, a partir de 2009, pretendía posicionarse como un Ministerio a cuyo cargo estaba tan importante renglón para el mejoramiento del país.
 
La Educación superior se encuentra indisolublemente ligada a la actividad científica, a la investigación, al desarrollo tecnológico y, por obvias razones, a la posibilidad de innovación. Esto no excluye la indagación científica en áreas como el arte, las humanidades y la cultura.  
 
Dentro de los diez ejes definidos por el CESU en el Documento “ACUERDO POR LO SUPERIOR 2034: PROPUESTA DE POLÍTICA PÚBLICA PARA LA EXCELENCIA DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR EN COLOMBIA EN EL ESCENARIO DE LA PAZ”, publicado en agosto de 2014, el eje número cuatro sobre Investigación (Ciencia, tecnología e innovación), contiene lo siguiente:
…es importante tener en cuenta que la educación superior fundamenta su misión formativa, y su compromiso con la sociedad, en tanto genera, transmite, crea y recrea conocimiento en los distintos campos del saber y desde las distintas perspectivas epistemológicas y metodológicas. Tal fundamento en el conocimiento opera tanto para sustentar su oferta académica y definir proyectos de investigación, como para responder a los requerimientos de análisis y solución de los problemas que debe abordar… En consecuencia, constituye un reto para el Sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación SCTI, en donde las instituciones de educación superior son un eje fundamental, identificar los productos derivados de las actividades investigativas de las instituciones de educación superior, de forma que la evaluación de la calidad esté soportada desde la diversidad y tome en cuenta las apuestas institucionales en esta materia. (Documento CESU, p. 100)
 
Se encuentra aquí un nexo primordial entre el Sistema de ciencia, tecnología e innovación con la oferta educativa del nivel superior, pues en este sistema las universidades sientan las bases para consolidar la misión formativa propia de su quehacer académico. Más adelante el documento del CESU, en los lineamientos de acción de la política pública para encontrar salidas a las dificultades específicas del área, dice:
 
Proponer que el porcentaje del PIB asignado a las actividades de investigación, ciencia, tecnología e innovación social sea de por lo menos el 1 en el mediano plazo, esperando un incremento escalonado y superior al 2, al 2034. Los recursos se destinarán para el logro de los siguientes objetivos: a) fortalecer la inversión en la formación temprana de jóvenes investigadores y la carrera de los investigadores; b) consolidar la infraestructura física y tecnológica en las regiones a través de la acción coordinada de los actores del SNCTI; c) optimizar los recursos escasos para investigación en el sistema de educación superior colombiano, lo que puede implicar, entre otros, revisar el rol de las IES en las regiones. (Documento CESU, pp. 135-136)

De manera directa, personal y en nombre del CESU, me correspondió el honor de hacer la entrega oficial de la Propuesta de política pública para la Educación superior al Señor Presidente en la Casa de Nariño. Estábamos en el año 2014 y el Dr. Juan Manuel Santos Calderón se comprometió, públicamente, a hacer de este documento una especie de hoja de ruta para el sector. Tiempo después, luego de que María Fernanda Campo Saavedra dejara el Ministerio de Educación Nacional, junto con su Viceministra de Educación Superior Patricia Martínez Barrios, quienes les sucedieron en el cargo echaron al olvido el esfuerzo de cerca de cuatro años de trabajo (con recorridos por la mayoría de regiones del país y gran cantidad de recursos invertidos) y dejaron marchitar progresivamente la iniciativa que, si bien contenía puntos enormemente controversiales, era sin duda alguna la mejor aproximación al diseño de una Política pública sectorial con alcance para todo el territorio nacional. De nuevo las promesas se han incumplido.
 
La realidad es lamentable, el panorama aciago y el clima enormemente desesperanzador. Al desfinanciamiento crítico de las universidades públicas -que fueron dejadas a su suerte por el gobierno nacional- se le suma la catastrófica decisión de recortar dramáticamente el presupuesto a Colciencias, impulsar el programa Ser pilo paga como política de Estado con la estela de desigualdad y exclusión que dejará detrás, fomentar la idea de financiación contingente al ingreso para endeudar más a los colombianos que desean superar sus condiciones materiales de existencia a través de la movilidad social que genera la educación superior; en síntesis, una realidad que exige del máximo órgano de coordinación de políticas para la educación superior una acción decidida.
 
Señores miembros del CESU, muchos de ustedes igual que yo desplegamos denodados esfuerzos por construir participativamente una Política pública para la excelencia de la educación superior en el escenario de la paz, una propuesta que implicaba brindar garantías para la sostenibilidad financiera de las universidades, pensada igualmente para allanar el camino hacia la Colombia del Pos-Acuerdo que todos esperábamos. Nada de eso se ha logrado. Es hora de actuar en nombre de quienes ustedes representan. Que la responsabilidad política que a todos y cada uno de ustedes compete no deje en la historia un registro de indiferencia frente a lo que todos los colombianos deseamos: un país más y mejor educado, con universidades vigorosas cuyos sistemas de investigación, ciencia, tecnología e innovación -ligados a Colciencias- puedan dar respuesta a las serias problemáticas que a diario se presentan a lo largo y ancho de la geografía nacional.
 
Porque cada vez me convenzo más de lo siguiente: COLOMBIA ES UNA PATRIA EN CONSTRUCCIÓN. SI LA UNIVERSIDAD RENUNCIA A SU ESTATUS COMO CENTRO PARA LA GENERACIÓN, DIFUSIÓN Y APLICACIÓN DE CONOCIMIENTO, SI ABANDONA SU VÍNCULO INEXORABLE CON LA INVESTIGACIÓN, LA CIENCIA Y LA CULTURA, SU ESENCIA MISMA ESTARÁ EN JUEGO.
 
Ustedes tienen la palabra.

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