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Referencias infamantes contra la Universidad
 
Por: Rectoría Universidad Distrital Francisco José de Caldas
 
La W ha sacado al aire el viernes 22 una crónica suscrita por María Camila Suárez y Paula Bolívar que contiene alusiones de carácter difamatorio contra la Universidad Distrital, a partir de un retraso en los pagos dentro de un contrato operado por el Instituto de Extensión de la Universidad.
 
La crónica se inicia con una generalización engañosa: “¿Por qué la Universidad Distrital no le paga a los contratistas?” La Universidad tiene más de 1000 contratistas a los que les paga con periodicidad rigurosa.
 
El hecho real se presenta con unas 70 personas, naturalmente respetables, no retribuidas con el presupuesto de la Universidad sino con los dineros de un contrato específico, operado por el IDEXUD (Extensión), cuyos fondos se manejan en forma independiente; y que corresponden al contrato N. 2162850 en el que dicho Instituto hace una interventoría, no una ejecución de obras. Es el FONADE, la entidad que debe girarle a la Universidad los recursos para que ésta pague a los contratistas.
 
Por otra parte, la Universidad Distrital ha cumplido cabalmente con todas sus obligaciones en la interventoría, pero el FONADE no ha cancelado aún gran parte de las obligaciones causadas, por lo que el IDEXUD se ha retrasado efectivamente con sus pagos. Esa es la situación, lamentable eso sí, que ha sobrevenido, sin culpa alguna por parte de la Universidad.
 
Sin embargo, la entradilla (o si se quiere el subtítulo) de la crónica deja registrada una verdadera distorsión de la realidad, pues afirma que: “La W encontró lo que sería un nuevo caso de corrupción” (¡qué horror!).
 
Salta a la vista que si se está ante un incumplimiento de pagos a los contratistas en una interventoría, no se configura hecho alguno que merezca el baldón de ser señalado con ligereza como acto corrupto.
 
La corrupción es la sustracción de los recursos públicos o su abuso; o el desvío de las decisiones oficiales; mediante tratos indebidos o tramas, en las que por fuera de la ley se ponen de acuerdo funcionarios entre sí o funcionarios en contubernio punible con particulares.
 
En consecuencia, esta calificación escandalosa para un retraso de pagos por culpa del FONADE y sin que los recursos hayan llegado siquiera al IDEXUD, se convierte en una noticia difamante contra la Universidad como institución y contra sus autoridades. Y todo ello resulta tanto más injurioso cuanto que la fementida crónica hace una alusión mal intencionada, en el sentido de que se trataría de un “nuevo caso” de corrupción sin que se tenga registro del otro o de los otros casos previos de corrupción, en los que pueda estar involucrada la Institución en su conjunto, que no es lo mismo que los actos de una u otra persona.
 
La comunidad universitaria debe estar alerta contra las sindicaciones pérfidas, a fin de desmentirlas y someterlas a crítica.
 
Por lo demás, hay que advertir que se trata de un contrato del año 2016 y que el rector no ha dado orientación alguna que pudiese implicar constreñimiento o limitación alguna contra la libre reacción de los contratistas afectados.
 
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Fuente de información: Rectoría
Universidad Distrital Francisco José de Caldas